¿Qué es dominó?

El dominó es un juego de mesa que consta de 28 fichas rectangulares (blancas de una cara y negras de la otra) que a su vez están divididas en partes iguales por una línea a la mitad. Cada uno de los 2 cuadrados que se forman en la ficha lleva impreso de uno a seis puntos, o no lleva ninguno. Es decir, una ficha de dominó puede tener en una mitad un punto y en la otra 3, y así se intercalan con diversas combinaciones los números del uno al seis o un espacio en blanco.

La historia del dominó se remonta mil años atrás en china, cuando se crearon los juegos de dados. Este juego fue conocido en todo el mundo a partir del siglo XVIII cuando los italianos lo extendieran por toda Europa. Hoy en día es un juego muy popular en los países centroamericanos como  Venezuela, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, entre otros.

El dominó se juega normalmente con 4 jugadores, divididos en dos parejas. Sin embargo, también puede jugarse en solitario. Como la mayoría de los juegos de mesa, el objetivo del dominó es alcanzar una determinada puntuación jugando para ello todas las manos que sean necesarias.

¿Cómo es una partida clásica de domino?

Cada par de jugadores se coloca alrededor de una mesa. Una vez que están ubicados de manera enfrentada, se colocan las fichas del dominó boca abajo y se mezclan. Cada una de las personas debe recoger 7 fichas.

Generalmente empieza la partida el jugador que tenga la ficha de seis doble (es la ficha de máxima puntuación, que tiene seis puntos en cada cuadrado de la ficha). Si ningún jugador la posee, comenzará quien tenga alguna ficha alta o de la manera que se acuerde previamente. Cuando un jugador comience, la próxima mano la seguirá el jugador que tenga a la derecha.

La mecánica del juego, mano tras mano, es muy sencilla: cada jugador durante su turno deberá hacer coincidir alguno de los números de las fichas que están en la mesa con las fichas que el posea. Para esto, en cada mano, un jugador deberá recoger

una ficha del pozo y tirar al finalizar su mano. Las fichas pueden ubicarse de manera doble: derechas o acostadas. Si un jugador no puede colocar ninguna ficha en su turno automáticamente jugará la persona de su derecha.

Cuando un jugador se queda sin fichas por colocar en la mesa, quiere decir que dominó la partida. Sin embargo, puede darse el caso de que la partida se cierre, es decir, que ya no puedan colocarse fichas. Entonces, ganará el jugador o pareja cuyas fichas sumen menos puntos. Esta situación no es muy frecuente, sólo sucede cuando el mismo número está en ambos extremos del juego, y las siete fichas de ese número ya han sido jugadas.

El jugador que gana una ronda, suma los puntos de las fichas de sus adversarios y/o pareja. Las fichas tienen un valor nominal, es decir, si una ficha tiene en uno de sus cuadrados dos puntos y en el otro cinco, esa ficha tendrá un valor de 7 puntos. El ganador de una partida de dominó será el jugador o pareja que alcance la puntuación fijada al principio de la partida.